alternatetext
Mostrando entradas con la etiqueta Censura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Censura. Mostrar todas las entradas

4/11/10

Eu non te espero

Eu non te espero. E non é que me importe que os teus fieis se reúnan para escoitar as túas palabras (sinto tanto respecto pola relixión como pola cartomancia; non é moito, pero si suficiente como para mirar para outro lado), aínda que, teño que admitilo, si me molesta a túa contribución ao atraso científico.


Non te espero porque, por moito que me esforce, non atopo motivos para simpatizar co que representas. Nin sequera naqueles que, durante séculos, foron a cara amable da túa igrexa, porque neles vexo o mellor do espírito humano pero ningún rastro de divinidade.
Eu non te espero porque, aínda que hoxe condenas con morneza as prácticas pederastas dos teus, as mesmas que durante anos te esforzaches en ocultar, teño a sensación de que só o fas porque a vergoña de tales comportamentos se fixo pública e non te queda máis remedio que sortear o bochorno e eludir a responsabilidade legal que, como cómplice, che corresponde.
Eu non te espero porque te empeñas en non respectar o dereito dos homosexuais a casarse ou o das mulleres a abortar. Non te espero porque che considero cómplice da ignorancia que, pola túa insensata oposición ao uso de preservativos, cada ano custa a vida a máis dun millón e medio de persoas no continente africano.
Eu non te espero. E non é que me moleste (demasiado) que os preparativos da túa santa chegada convertesen a miña cidade nun espazo asediado. O que de verdade me desgusta é que a túa chegada se sufrague con fondos públicos, especialmente cando se fai en nome da promoción de intereses turísticos e se xustifica como unha estratexia económica. Seguro que os que agora apoian o dispendio racharían rechamantemente as súas vestiduras se o patrocinado, en vez de
Ratzinger, fose, por poñer un exemplo, o cienciólogo Tom Cruise, capaz tamén de focalizar a atención global dos medios de comunicación e cuxa fe (non nos enganemos) ten tanto credibilidade coma a túa (polo menos el, que se saiba, non está acusado de agachar abusos a menores).
O peor, e ao mesmo tempo o máis inquietante, é que a mera proximidade da túa chegada fose suficiente para espertar tal onda de intolerancia contra os que disentimos como para obrigarnos a discrepar publicamente. Evitemos que o silencio sexa interpretado como comprensión: protestar contra a túa visita é hoxe un obrigado acto de civilización
.

Continuar Leyendo...

2/4/08

Por el boicot


Nadie va a hacer nada a menos que todo el mundo haga algo. Más información en Amnistía Internacional, Reporteros sin Fronteras y Avaaz.org.

Continuar Leyendo...

14/3/07

Los guardianes


Los guardianes de lo políticamente correcto no descansan. Un día persiguen una imagen de Steve Klein para D&G y al día siguiente la toman con un anuncio de Armani Junior. Claro que, en este caso, y a la vista de la fotografía, es aún más fácil observar que la perversión anida en el ojo del que mira y no en el objeto de su atención.

De otro modo no se entiende cómo se puede considerar una incitación al turismo sexual la fotografía de dos niñas orientales. Si el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, que es quien ha puesto el grito en el cielo por el anuncio, ve tales cosas en este anuncio, qué no deducirá de la publicidad infantil de Benetton y de tantas marcas que incluyen modelos infantiles en sus anuncios en actitudes semejantes a las de los adultos.

Continuar Leyendo...

6/3/07

En defensa de Steven Klein


Steven Klein (1962) es uno de esos fotógrafos capaces de concentrar las miradas. Sus imágenes ni son inocentes ni lo pretenden. Su forma de hacer es teatral y sus motivos provocadores (algo que el mundo de la moda ha sabido ver como nadie), pero es un creador de primer orden cuyo talento no discute nadie capaz de observar el mundo con un mínimo de honrada curiosidad. Por eso sorprende tanto que los bienpensantes y los políticamente correctos se hayan dado cita a la hora de lincharle. Se diría que la buena sociedad que condenó a los impresionistas está de vuelta. Y les gustaría quemar incluso a Rubens, no vaya a ser que los sátiros se conviertan en un estímulo para los violadores.


Todo el problema ha sido una fotografía que forma parte de la serie que Klein ha realizado para la última campaña publicitaria de Dolce & Gabbana. Alguien ha querido ver en ella violencia contra las mujeres sin detenerse siquiera a observar los detalles ("Son imágenes que exploran la delgada frontera entre la moralidad y la i
nmoralidad, dos dimensiones paralelas que coexisten y que dividen el mundo", en palabras de los diseñadores que encargaron el trabajo y que no ocultan su decepción con la polémica montada en España).
Los nuevos guardianes de la moralidad tampoco se han parado a contemplar el resto de las imágenes; de otro modo conocerían el gusto de su autor por la narración visual. La fotografía de la polémica ilustra la entrada de este post. Si han visto en ella apología de las agresiones sexistas, me pregunto qué verán en esta otra...


Si tienes ganas de observar por ti mismo, visita la web del fotógrafo aquí.

Continuar Leyendo...