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30/4/07

Va a ser verdad (III)

“Las fuentes anónimas son al periodismo lo que los implantes de silicona a la figura femenina; parecen impresionantes al crédulo, pero algo no va bien”.

Larry King, agosto de 2005

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29/4/07

La reválida del bipartito


A dos semanas de que comience oficialmente la campaña electoral, los tres partidos representados en el Parlamento gallego tienen todo preparado para afrontar la cita con las urnas que renovará la composición de los 315 ayuntamientos y de las cuatro diputaciones provinciales de Galicia. Una convocatoria insólita, porque, por primera vez, PP, PSdeG y BNG competirán en todos los municipios (hasta ahora sólo el partido que preside Alberto Núñez Feijóo había sido capaz de concurrir en todos los ayuntamientos) con los papeles cambiados. El respaldo político y la presencia activa de la Xunta, que durante los últimos 25 años habían estado al servicio de los candidatos locales del PP, jugarán en esta ocasión a favor del PSdeG y el BNG.

(El País, 29/04/07)



Los equipos de estrategia de las tres formaciones están convencidos de que el cambio de papeles en el escenario autonómico hará de la campaña un acontecimiento nuevo. El tiempo transcurrido desde que el PP perdió la mayoría absoluta en el Parlamento autónomo y la proximidad de unas elecciones como las generales, en las que populares y socialistas medirán fuerzas por primera vez desde el 14-M, introducirán en el debate el balance de gestión de los primeros dos años del bipartito y de los tres de legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero también someterán al juicio de los ciudadanos la estrategia de oposición del PP en el conjunto de España y en Galicia.

La primera fase de la precampaña ha puesto de manifiesto que el urbanismo y la diferencia de criterio de los partidos sobre la posibilidad de que los alcaldes compatibilicen sus cargos con actividades privadas en el sector de la construcción se han convertido en el eje del debate. El PSdeG denuncia no sólo la tolerancia que el PP practica a la hora de enjuiciar a los alcaldes constructores sino que ha hecho de las medidas de protección de litoral y de la actuación contra los municipios que incumplen las normas urbanísticas el argumento central de la campaña. La estrategia del PP, después de algunos titubeos, se ha convertido en un reflejo de la de los socialistas. Sus dirigentes utilizan argumentarios dirigidos a denunciar en las filas del PSdeG los mismas prácticas irregulares que ellos atribuyen a la derecha, en un intento de neutralizar las críticas. Y el BNG, consciente de la pelea entre los partidos estatales, ha decidido jugar a fondo la carta de la limpieza como la única formación que no tiene nada que reprocharse en materia urbanística.

En ese contexto, más complicado de lo habitual para el partido mayoritario, el PP de Feijóo afronta su primera campaña como líder con el reto de no dar un paso atrás. Mantener la hegemonía en la administración local (en 2003 logró el 41,4% de los sufragios, más de 2.000 concejales y casi tres de cada cuatro alcaldías) y conservar el control de tres diputaciones y de los ayuntamientos de Ferrol, Ourense y sobre todo Vigo representan para el sucesor de Manuel Fraga la diferencia entre el éxito y el fracaso. Cualquier cosa que el PP consiga por encima de ese objetivo -alguna otra alcaldía en las ciudades o la recuperación de la Diputación de A Coruña- sería una sorpresa para los dirigentes populares.

Si sale bien parado, Feijóo no tendrá problemas para encarar la campaña de las generales (y sobre todo las autonómicas de 2009) en condiciones de hacer frente a Emilio Pérez Touriño. Si fracasa y el PP retrocede posiciones, se expone a un complicado debate que reabra viejas heridas y acabe por cuestionar su liderazgo.

El equipo de campaña de los socialistas se apoya en la idea de que el cambio en la Xunta debe ahora extenderse a los ayuntamientos. El discurso de los socialistas defenderá, como ya hiciera en el pasado el PP, las ventajas que supuestamente se derivan de que las tres administraciones estén en manos del mismo partido político. La idea de "cooperación" será una de las más repetidas.

Los socialistas, que en 2003 sumaron el 27% de los votos y algo menos de 1.000 concejales, han fijado objetivos tan claros como ambiciosos. Además de conservar A Coruña, Lugo y Santiago, quieren resultados en Ferrol, Ourense y sobre todo Vigo, una alcaldía que perdieron en favor del PP por culpa de los desencuentros que acabaron por hacer trizas las relaciones entre socialistas y nacionalistas A este objetivo, el PSdeG quiere sumar las diputaciones de Lugo y Pontevedra, que siempre han estado en manos del PP (los socialistas admiten que Ourense sigue fuera de su alcance). Algún alto cargo del Gobierno sube incluso la apuesta y afirma que los socialistas deben superar al PP también en número de votos.

Si el PSdeG consigue hacer realidad estos objetivos no solo habrá corroborado la rentabilidad de su gestión al frente de la Xunta sino que estará sentando, en opinión de sus dirigentes, las bases para superar al PP en las generales del año que viene y, sobre todo, en las autonómicas de 2009, la cita más importante para Touriño. Un eventual fracaso supondrá que el PP, aun privado de los referentes del poder, tiene una capacidad de resistencia mucho mayor de lo previsto por los estrategas socialistas y obligará a replantear la ruta establecida para consolidar el liderazgo político en 2009.

Las elecciones, sin embargo, no son cosa de dos. El BNG tiene ante sí algunos de los retos más complicados, aunque sus dirigentes confían en la calidad de sus candidatos y en el empuje que representa la gestión que está llevando a cabo en la Xunta. Por eso, y a pesar de que el Bloque ha perdido apoyo en todas las elecciones celebradas desde 2001, la dirección nacionalista ha fijado un objetivo ambicioso: duplicar sus resultados de 2003 y superar la treintena de alcaldías.

Con un programa construido en torno a proyectos puestos en marcha por las consellerías nacionalistas (bienestar social, empleo, vivienda y desarrollo rural), el Bloque quiere desquitarse de la traumática experiencia de las municipales de 2003, cuando perdió las alcaldías de Vigo y Ferrol, salió del gobierno de Lugo y retrocedió en el resto de las ciudades, excepto Pontevedra, la única ciudad gobernada por un alcalde nacionalista. Aquella experiencia abrió un intenso debate sobre la redefinición de los pactos con los socialistas, que aparentemente estaban monopolizando los beneficios de las coaliciones.

Para el BNG es crucial superar el 19,41% de los votos de hace cuatro años y los 600 concejales. Especialmente para su portavoz nacional, Anxo Quintana, sometido a un exigente control dentro de la organización tanto por parte de los grupos que critican su gestión como de sus aliados de la UPG. Si lo consigue habrá garantizado la paz interna hasta las autonómicas y se afirmará como líder nacionalista. Si fracasa, revivará el debate interno.

PP, PSdeG y BNG, con el permiso de las candidaturas independientes, que de nuevo decidirán un buen número de alcaldías, se batirán en los próximos días para repartirse la tarta municipal como si se tratara de una reválida de las autonómicas. Los partidos guardan con discreción el calendario de mítines, pero ya se sabe que el PSdeG se volcará en Vigo con la presencia de Rodríguez Zapatero..

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27/4/07

Sueños y pesadillas


Ya habíamos disfrutado del original en inglés. Ahora, gracias al trabajo de una universidad colombiana, podemos recordarlo con subtítulos en castellano. Y observar cómo las realidad empieza a desviarse del pronóstico. Al menos en relación con el calendario. Año a año. Es el vídeo en el que Robin Sloan y Matt Thompson, del Poynter Institute, especulan con el futuro de las nuevas tecnologías al calor de los sueños (y las pesadillas) que alimenta Google. Pincha aquí para verlo.

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24/4/07

Yo quiero uno


El futuro de los ordenadores ultraportátiles según Intel (visto en Applesfera).

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23/4/07

El equipo A


Si Feijóo apaga el fuego y Quintana vigila los montes, ¿a qué rayos espera Touriño para unirse al panteón de los modernos héroes de la lucha contra el fuego?

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Elogio de la gente rara


A Rajoy le fascina la gente normal, la que sólo se preocupa por la vida cotidiana. Y si alguien le habla de Irak, de los pelotazos urbanísticos o del 11-M, el jovial dirigente de la derecha frunce el ceño y exige que le pregunten —dicho con sus palabras— «por las cosas que interesan a la gente».
(Xosé Luis Barreiro, en La Voz de Galicia).



Con ánimo de hacer asequible tan profundo pensamiento, Mariano Rajoy suele acompañar su sentencia con una letanía prefabricada en la que enumera las inquietudes de los ciudadanos: la vivienda, la compra, la sanidad y las pensiones. A veces concreta un poco más, y, poniéndole nombre a los problemas, concluye que los españoles también hablamos de educación, del preso De Juana Chaos y de la venta de Navarra a ETA. Pero en términos generales sólo describe como «normales» a los que confunden el mundo con su ombligo y a los que jamás piensan en los determinantes colectivos del bienestar y la justicia.

Hace treinta años, cuando iniciaba mi vida laboral, también yo era normal, porque dedicaba casi todos mis esfuerzos a comprar una casa, a ser afiliado a la Seguridad Social y a estudiar las ofertas del supermercado. Y es muy posible que fuese esa normalidad la que nos llevó a Rajoy y a mí a coincidir en la misma lista. Pero los años pasan y la gente pierde la cabeza. Y, mientras Rajoy sigue pensando en esas cosas que preocupan a la gente, yo empecé a hacer excursiones por ciertas chorradas macabeas que sólo sirven para esterilizar el debate y entretener a las minorías selectas.

Se puede hablar, como a mí me gusta, de la construcción de Europa, o de la creación de un orden internacional justo y sin guerra, pero viene Rajoy y te asegura que la gente normal no se mueve por eso, sino por el precio de la fruta. También se puede comentar la diversidad cultural y lingüística de España, pero enseguida te recuerdan que ninguna encuesta ratifica el interés de la gente por tales banalidades. E incluso se pueden tomar los derroteros del desarrollo sostenible o de la igualdad social. Pero enseguida llega Rajoy para reivindicar las «preocupaciones de la gente», que siempre tienen que ver con su biología animal: comer, tener una madriguera, engendrar y adiestrar a la prole, y lamerse las heridas en un hospital. Y por eso estoy convencido de ser un tío rarísimo, que no acaba de conectar con la aurea mediocritas que tanto le gusta a Rajoy.

Así que escribo este artículo para darle ánimos a esa gente rara que piensa en algo más que en comer y comprar piso, y a los que creen que el orden social precede y fundamenta el bienestar de las personas. Porque estoy convencido de que la gente normal aporta muy poco al progreso común, y que sólo la gente rara se merece mis elogios..

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20/4/07

No has visto nada


“Como tú, he deseado tener una memoria inconsolable, una memoria de sombras y piedras. He luchado por mi cuenta, con todas mis fuerzas, contra el horror de ya no entender la necesidad de acordarse. Como tú, he olvidado. ¿Por qué negar la necesidad evidente de la memoria?”

Hiroshima Mon Amour (Alain Resnais, 1959)


—No has visto nada en Hiroshima. Nada.
—Lo he visto todo. Todo. He visto el hospital, estoy segura. El hospital existe en Hiroshima. ¿Cómo podría haber evitado verlo?
—No has visto el hospital en Hiroshima. No has visto nada en Hiroshima.
—Cuatro veces al museo.
—¿Qué museo en Hiroshima?
—Cuatro veces al museo en Hiroshima. He visto pasearse a le gente. La gente se pasea, pensativa, a través de las fotografías, las reconstrucciones. A falta de otra cosa. Las fotografías, las reconstrucciones, a falta de otra cosa. Las explicaciones, a falta de otra cosa. Cuatro veces al museo en Hiroshima. He mirado a la gente, he mirado, incluso yo, pensativa, el hierro, el hierro quemado, el hierro quebrado, el hierro vulnerable, como la carne. He visto cápsulas en ramos. ¿Quién lo habría dicho? Pieles humanas, flotantes, supervivientes, todavía en el frescor del sufrimiento. Piedras, piedras quemadas, piedras reventadas, cabelleras anónimas que las mujeres de Hiroshima recogían enteras por la mañana. He tenido calor, en la Plaza de la Paz. Diez mil grados en la plaza de la Paz. Lo sé. La temperatura del sol en la Plaza de la Paz. ¿Cómo ignorarlo? La hierba... Es muy sencillo...
—No has visto nada en Hiroshima. Nada.
—Las reconstrucciones se han hecho con la mayor seriedad posible.Las películas se han hecho con la la mayor seriedad posible. La ilusión es sencillamente tan perfecta que los turistas lloran. Siempre se puede uno burlar, pero ¿qué puede hacer un turista si no es llorar? Siempre he llorado por el destino de Hiroshima. Siempre.
—No. ¿Por qué habrías llorado?
—He visto las noticias. El segundo día, dice la historia, no me lo he inventado, desde el segundon día especies animales precisas surgieron de las profundidades de la tierra y las cenizas. Hay perros fotografiados... para siempre. Los he visto. He visto las noticias. Las he visto. Del primer día, del segundo día, del tercer día...
—No has visto nada. Nada. —Del décimoquinto día también. Hiroshima se recubrió de flores. Por todas partes acianos y gladiolos y enredaderas y dondiegos de día que renacían de las cenizas con un extraordinario vigor ausente hasta entonces en las flores. No me he inventado nada.
—Lo has inventado todo.
—Nada. Igual que en el amor esta ilusión existe, la ilusión de jamás poder olvidar. He tenido la ilusión ante Hiroshima de que jamás olvidaría. Igual que en el amor. También he visto a los supervivientes y los que estaban en el vientre de las mujeres. He visto la paciencia, la inocencia, la dulzura aparente de los supervivientes provisionales de Hiroshima que se acomodaban a un destino tan injusto que la imaginación, habitualmente tan fecunda, ante ellos se cierra.
Escucha, lo sé. Lo sé todo. Ha continuado.
—Nada. No sabes nada.
—Las mujeres corren el riesgo de tener hijos malformados, monstruos. Pero todo continúa. Los hombres corren el riesgo de ser estériles. Pero todo continúa. La lluvia da miedo, lluvias de cenizas sobre el Pacífico, las aguas del Pacífico matan. Han muerto pescadores del Pacífico. La comida da miedo. Se tira la comida de una ciudad entera. Se entierra la comida de ciudades enteras. Las furia de una ciudad entera. La furia de ciudades enteras. ¿Contra quién la furia de ciudades enteras? La furia de ciudades enteras contra la desigualdad impuesta por algunos pueblos contra otros pueblos, contra la desigualdad impuesta por algunas razas contra otras razas. Contra la desigualdad impuesta por algunas clases, contra otras clases.
Escúchame. Como tú, conozco el olvido.
—No, no conoces el olvido.
—Como tú, estoy dotada de memoria. Conozco el olvido.
—No, No estás dotada de memoria.
—Como tú, yo también he intentado luchar con todas mis fuerzas contra el olvido. Como tú, he olvidado. Como tú, he deseado tener una memoria inconsolable, una memoria de sombras y piedras. He luchado por mi cuenta, con todas mis fuerzas, contra el horror de ya no entender la necesidad de acordarse. Como tú, he olvidado. ¿Por qué negar la necesidad evidente de la memoria?
Escúchame. Todavía sé. Volverá a empezar. 200.000 muertos. 80.000 heridos en nueve segundos. Son cifras oficiales. Volverá e empezar. Habrá 10.000 grados sobre la tierra, 10.000 soles, dirán. El asfalto arderá. Un profundo desorden reinará. Una ciudad entera será destruida y se convertirá en cenizas. Vegetaciones nuevas surgen de la arena. Cuatro estudiantes esperan juntos una muerte fraternal y legendaria.
Los tres brazos del estuario en delta del río Ota se vacían y se llenan a la hora habitual. muy precisamente a las horas habituales, de agua fresca y abundantes peces, gris o azul según la hora y las estaciones. La gente ya no mira por las orillas fangosas la lenta subida de la marea en los siete brazos del estuario en delta del río Ota.
Me encuentro contigo. Me acuerdo de ti. ¿Quién eres? Me matas, me das placer. ¿Cómo saber que esta ciudad estaba hecha para el amor?¿Cómo saber que tu cuerpo estaba hecho para el mío? Me gustas. ¡Qué acontecimento! Me gustas. Qué lentitud, de repente. Qué dulzura. No puedes saber. Me matas. Me das placer. Me matas. Me das placer. Tengo tiempo. Te lo ruego, devórame, defórmame hasta la fealdad. ¿Por qué no tú? ¿Por qué no tú, en esta ciudad y esta noche, tan parecida a las demás como para confundirla? Te lo ruego...

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