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15/2/08

Campaña caliente

El arte de la manipulación. En el arranque de la campaña, PSdeG y PP compiten por ver quién es capaz de llevar más lejos el arte de la manipulación. Primero fueron los socialistas, que aún a día de hoy mantienen que Alberto Núñez Feijóo entregó un cheque por valor de 30.000 euros de los presupuestos de la Diputación de Pontevedra al Centro Gallego de México. Después fue el PP, que contraatacó sugiriendo, también sin pruebas, que el dinero que los socialistas están gastando durante la precampaña en Argentina tiene un origen dudoso. La falta de escrúpulos de ambas formaciones anticipa una campaña gruesa, difícil de digerir. Y, lo que es mucho peor, revela hasta qué punto coinciden en el desprecio a los ciudadanos, a los medios de comunicación y a la verdad.Destruir para no perder. Si no puedes ganar, al menos impide que lo haga tu adversario. Ese sencillo principio es el que está detrás de la estrategia de los políticos (y de los tertulianos) que han perdido la batalla de los argumentos. Si el rival se adueña del diálogo a través de la razón, se impone el ruido y se pone fin a cualquier posibilidad de acuerdo. Si estás dando la impresión de no ser de fiar, tienes que conseguir que la audiencia crea que todos los políticos son iguales. Así, en pleno naufragio de la democracia, tu fracaso se notará menos. Estad atentos porque sospecho que vamos a ver a menudo ejemplos notables de este comportamiento.
El caso San Gil. Aquí y en Roma, el aparato político-mediático de la derecha (en adelante APMD) sabe qué música tiene que tocar para que todos, la prensa independiente también, bailen el ritmo que ellos quieren marcar. AGIR, que en el pasado ya lo intentó sin éxito con el delegado del Gobierno o con el Fiscal General de Estado, consiguió el martes lo que nunca soñó: todo el protagonismo en plena precampaña electoral. El APMD, huérfano estos días de la kale borroka que necesita para echársela en cara al Gobierno (como si ETA y sus admiradores hubiesen sido fundados por Zapatero) halló en las dos docenas de agitadores que acudieron a insultar a María San Gil en la Facultad de Económicas de Santiago una troupe de figurantes esencial para su discurso sobre el terrorismo. Aún hoy en Madrid se habla de agresión (no llegó a producirse) y se dice abiertamente que lo ocurrido es consecuencia directa del pacto PSOE-BNG. La prueba del nueve de la intencionalidad de los conservadores en la gestión de estos hechos es el empeño que pusieron en hacer imposible una condena unánime del incidente nen el Parlamento de Galicia. O el empeño con el tratan de hacer ver que en Galicia existe un conflicto lingüístico que sigue siendo invisible a los ojos de la mayoría.

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